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Factores Mentales y Espirituales



El programa de Purificación va dirigido al aspecto bioquímico de las drogas y las toxinas. No obstante, desde el punto de vista de la persona, hay otros factores a considerar: los mentales y espirituales.

L. Ronald Hubbard solucionó el daño mental y espiritual que hacen las drogas, con una serie de acciones que comprenden lo que llamamos el "Recorrido de Drogas". En Scientology, un recorrido significa una serie de acciones relacionadas que culmina en un resultado final específico. En este caso, el Recorrido de Drogas consiste en los procesos de auditación y las acciones necesarias para liberar a un individuo de los efectos nocivos, tanto mentales como espirituales, que causan las drogas. Auditores muy bien entrenados entregan el Recorrido de Drogas, en iglesias y misiones.





Estos libros describen en detalle la tecnología y los procedimientos exactos del programa de purificación, e incluyen un texto completo, un folleto ilustrado y un manual para guiar el progreso individual, paso a paso a través del programa. Existen publicaciones de estos libros en muchos idiomas.


Una persona que ha estado en drogas a menudo se desasocia del mundo que la rodea o hasta de su propio cuerpo, como lo evidencia el descuido que muchos drogadictos muestran en su higiene, vestido, salud, trabajo, amigos y familia, etc.

La razón es que, entre otras cosas, la droga ensombrece la comunicación de la persona. Esto se observa más directamente en la acción de los calmantes para el dolor, que bloquean la sensación de dolor en una persona, pero también ocurre con el uso de otras drogas. El uso de la droga suprime las emociones y llega a alterar o a bloquear las percepciones. A menudo una persona está menos consciente de los objetos y las personas a su alrededor y por lo tanto se vuelve menos considerada y responsable, menos activa, menos capaz y menos brillante. La persona, de hecho, se vuelve menos consciente de lo que está pasando en el presente. No se tiene que haber sido un adicto a los narcóticos fuertes para experimentar una reducción del estado de alerta, de "nebulosidad" u otros efectos como resultado del uso de la droga.

Las drogas también hacen algo más: fijan la atención de la persona en puntos de su pasado. Cuadros de imagen mental reestimulados por la mente reactiva aparecen como imágenes de las alucinaciones que una persona ve mientras está bajo el efecto de ciertas drogas. A menudo la atención llega a quedarse fija en estos cuadros después de que el efecto de la droga ha cesado; con el efecto acumulativo de que la persona no se siente "alerta" o no se sienta en tiempo presente.

Esto puede ser peligroso para la persona misma y para los demás, como se ha visto en numerosos accidentes automovilísticos que ocurren a causa de las drogas, por no mencionar los accidentes menos serios o los errores que suceden porque una persona no se da cuenta de lo que pasa a su alrededor. El uso de la droga hace que una persona esté menos alerta mentalmente, puede dañar la memoria y tiene una multitud de efectos diversos en las actitudes y la conducta; todo lo cual es consecuencia de los residuos de drogas, que persisten indefinidamente a menos que se auditen.

Los efectos espirituales por el uso de la droga también pueden ser devastadores. Al final de la década de 1960, L. Ronald Hubbard descubrió que una persona que ha estado muy metida en drogas no es capaz de obtener las ganancias espirituales de la auditación. Esta condición no se había descubierto antes en sus investigaciones, pues las drogas todavía no se introducían de manera tan profunda en la sociedad. Pero llegaron a hacerse más y más generalizadas, lo que requirió una solución, ya que las drogas ahora representaban un obstáculo cada vez más serio para esfuerzos de automejoramiento.

La razón por la que las drogas son tan dañinas en lo que se refiere al espíritu es porque pueden enredar en gran medida la energía contenida en la mente, lo que desorienta y confunde a la persona. Su nivel de conciencia a menudo disminuye y sus capacidades al tratar con las energías y masas de la realidad se hacen menores. Una persona afectada por las drogas es menos capaz de controlar las cosas en su entorno y, a pesar de cualquier sentimiento subjetivo contrario que pueda tener, se vuelve menos poderosa y menos hábil.

Mientras está en drogas, los cuadros en la mente reactiva pueden activarse con violencia, abrumando al ser y haciéndole tener miedo de confrontar cualquier cosa en la mente reactiva a partir de entonces. Como resultado, cualquier ganancia mental o espiritual de la persona se para en seco.

A través de los diferentes procesos y ejercicios de auditación de los Recorridos de Drogas, primero se lleva a la persona a un nuevo nivel de conciencia de su medio ambiente y del mundo que la rodea. Esto tiene el efecto de liberarla de puntos en su pasado y de que esté más en tiempo presente.

Este es un factor muy importante en la capacidad mental y espiritual. Una persona es más capaz de abordar su vida en la medida en que puede vivir en el presente sin tener su atención fija en incidentes pasados. Siente una mayor vivacidad, sus percepciones se acrecientan, es más capaz de ejercer control sobre sí y sobre los elementos de su entorno y se vuelve más hábil para tratar a otras personas.

Sin embargo, traer a la persona a tiempo presente no es la respuesta total. Los incidentes reales de su mente reactiva asociados con las drogas también deben abordarse en la auditación. Las drogas confunden la mente a tal grado que liberar a la persona de estos efectos requiere que se aborden de forma precisa y a conciencia.

Se tratan primero las experiencias que la persona tuvo mientras tomó drogas con procedimientos de auditación exactos, y se libera la carga que se ha acumulado alrededor de estos incidentes en la mente reactiva. Se libera la atención que ha quedado fija por las drogas, las medicinas y el alcohol y se borran las masas mentales creadas por estos.

Al tomar drogas invariablemente se tienen numerosas sensaciones físicas que no se desean, emociones, actitudes y otros sentimientos relacionados con ellas. Así que, otra etapa del Recorrido de Drogas lleva consigo la auditación de sentimientos que no se desean y que están conectados con las drogas específicas que la persona ha tomado. Estos se tratan uno por uno y se manejan por completo, lo que libera a la persona de sus efectos.

L. Ronald Hubbard encontró, sin embargo, que la gente empieza a tomar drogas por una razón: para calmar la agonía de una condición física, para hacerse insensible a ciertas situaciones en su vida, para aliviar el aburrimiento, para sentirse mejor; el número de razones posibles es tan grande como el número de personas que toman drogas. Al tomar drogas la persona trataba de manejar o curar algo. De modo que, en el fondo, el problema de la droga es esencialmente espiritual. El ser, lastimado en alguna forma, fue inducido a la solución falsa de que las drogas podían curar esto. La solución, como muchos han aprendido del modo más difícil, se convirtió en una trampa para la que no había una verdadera escapatoria hasta que se descubrió la tecnología para solucionar las drogas de L. Ronald Hubbard.

Por consiguiente, una parte vital del Recorrido de Drogas incluye encontrar los dolores, emociones, sensaciones, sentimientos, etc., que la persona experimentaba, para los que las drogas fueron una curación. Cuando se encuentran estos, se trata cada uno de ellos en auditación. A menos que se resuelvan las razones por las que una persona acudió a las drogas en primer lugar, la persona continuará para siempre en la condición original para la cual las drogas eran una "solución".

Cuando el problema original se ha tratado, la persona misma se libera por fin de cualquier efecto de las drogas y también de la necesidad de tomarlas. Así pues, la solución completa al problema de las drogas, consiste en manejar todos los aspectos de la ingestión de drogas.

En la actualidad, en la Tierra las drogas son un negocio muy, muy grande. Vivimos en una sociedad donde los valores humanos se hacen a un lado en forma rutinaria por el interés de los negocios conectados con las drogas, tanto legales como ilegales. El costo en crimen, el costo al tratar de controlar el problema, el costo en ineficiencia, simplemente el costo en vidas que se encuentran bajo la influencia letárgica de las drogas no se puede calcular. Porque, para hacer esto, se tendría que poner un precio a la vida misma.

Entonces, ¿cuál es el precio de los remedios para el dolor de cabeza, soporíficos, calmantes para el dolor, antidepresivos que llenan nuestros botiquines? ¿Cuál es el precio de las anfetaminas que se les dan a nuestros colegiales y los convierten en drogadictos? ¿Cuál es el precio de los narcóticos que se usan para neutralizar una existencia dolorosa? ¿Cuál es el precio de las drogas que se usan como diversión y que proporcionan un escape al aburrimiento de la abundancia? ¿Cuál es el precio de estos grilletes que nos impiden experimentar las sensaciones y alegrías de la vida misma?

La guerra de las drogas está haciendo estragos en este planeta. L. Ronald Hubbard reconoció el problema de la droga mucho antes de que se convirtiera en una preocupación internacional y desarrolló una tecnología que las personas pueden usar para librarse a sí mismas de esta trampa y permanecer libres de ella.

Su tecnología es el arma que puede ganar esta guerra.

Continuación...



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